Entrenando en casa

Los primeros días

Llevamos sólo unos pocos días de confinamiento y la mayoría de nosotros estaba en la fase entrenamiento de construcción, aquella en la que estamos asentando los cimientos para las próximas competiciones de inicio de primavera y verano.

Estábamos inmersos en el fragor del entrenamiento diario, compaginándolo con el resto de actividades cotidianas, programados para ir cumpliendo entrenamiento tras entrenamiento sin plantearnos demasiadas cosas y de golpe y en menos de lo que uno esperaba, llega el Coronavirus. Las primeras carreras canceladas y objetivos esfumados. Y por si fuera poco y sin ni siquiera tiempo para asimilarlo, aviso del confinamiento. Arresto domiciliario. Sin estar enfermo ni un mal tiempo terrible como el pasado temporal Gloria (que a uno le apetecería quedarse en casa).

Debido a la inercia de entrenamiento que llevábamos, el primer pensamiento es buscar alternativas para evitar perder la forma.

En general, todos tenemos algo en casa para poder ejercitarnos. Desde un modesto TRX o una Fitball, hasta un rodillo de ciclismo de última generación para competir virtualmente, una cinta de correr o una máquina de remo.

Sin embargo, tras varios días, esta inercia se pierde por la incertidumbre generalizada y es cuando nos viene el segundo pensamiento: voy a continuar entrenando porque el cuerpo y sobretodo la cabeza me lo pide.

Llegados a este punto, conviene reflexionar acerca de las motivaciones, ya que puede ser que esto se alargue más y caigamos en una estado de desmotivación y abandono para nada deseable. Y no tanto, por salir de ésta en mejor o peor estado físico, sino por una cuestión de bienestar mental y evitar caer en un pozo que, levantadas las restricciones, nos hayan hecho perder la ilusión por cuidarnos y mantenernos en forma. Entender por tanto, porqué nos pasa esto y ponerle remedio estando preparados, es prioritario antes que el miedo a perder la forma, que es una cuestión simplemente circunstancial y no tanto estructural.

La pirámide de las motivaciones de Maslow

En estos primeros días de confinamiento, estamos frente a un auténtico aluvión de videos subidos en las redes sociales con gente entrenando. A medida que vayan pasando los días, disminuirán en frecuencia y número puesto que el interés en ver a alguien haciendo abdominales o pedaleando en una bicicleta estática es bastante limitado desde mi punto de vista. Es en este punto en que los que se ejerciten por una motivación interna serán capaces de persistir en sus entrenamientos y los que necesiten de la motivación externa tendrán ciertamente dificultades para mantener el nivel de exigencia.

Entrenar de este modo es revisitar los motivos por los cuales hacemos deporte y seguro que a muchos de nosotros nos hará reflexionar sobre ello. Siendo optimista (muy optimista seguramente), espero que haya un replanteamiento generalizado sobre porqué y cómo practicamos la actividad física.

Hecha esta apreciación, y con el objetivo de aplacar una desidia que nos puede atrapar en sus brazos cual sirena con su marinero, es importante marcarse unos objetivos diarios con unos horarios concretos. Sin ninguna duda que nos facilitará el día a día a nivel personal y contribuirá favorablemente a la buena organización familiar en caso que el confinamiento sea compartido.

El planteamiento generalizado de estos entrenamientos tiene que ser simplemente de mantenimiento. No hace falta mejorar. Estar igual al final que al principio es una victoria. Y no hay que preocuparse por estar entrenando menos horas, que el umbral anaeróbico nos baje, que perdamos la adaptación muscular a las bajadas en trail,… si al fin y al cabo, no hay carreras y los que competirán contra nosotros, ¡están igual!.

Por ello, mi consejo es entrenar por el gusto de hacerlo, de sentir el cuerpo en movimiento, notar como la respiración y la frecuencia cardíaca se aceleran, como rompemos a sudar y como nos sentimos cansados de una manera diferente a la que estamos acostumbrados.

Al fin y al cabo, a la mayoría de nosotros no nos da tiempo habitualmente de hacer este tipo de trabajos y siempre priorizamos más tiempo nadando, corriendo, pedaleando, esquiando,… Por ello, quizás trabajar más el aspecto muscular con ejercicios más analíticos de fuerza y flexibilidad, nos permitirá estar mejor en la (espero) próxima casilla de salida en menos de 15 días.

Dejamos unas rutinas que nos propone Eduard Barceló, preparador físico especializado en resistencia y deportista apasionado. 

Fuente: www.trailrun.es

Rutina sin material

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